El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, o USMCA por sus siglas en inglés) estableció las reglas de origen más exigentes del mundo para el sector automotriz. Para que un vehículo o autoparte se exporte libre de aranceles entre los tres países, debe cumplir requisitos de contenido de valor regional (CVR), contenido de valor laboral (LVC por sus siglas en inglés), y requisitos específicos para acero y aluminio.
Estas reglas entraron en vigor de forma escalonada y alcanzaron su nivel máximo de exigencia en julio de 2023. Para 2026, todos los requisitos están plenamente vigentes, lo que significa que los fabricantes y proveedores automotrices deben cumplir con los porcentajes más altos de contenido regional y laboral.
El T-MEC subió el CVR del 62.5% al 75% para vehículos terminados. Esto obligó a muchos fabricantes a relocalizar cadenas de suministro de Asia hacia Norteamérica, impulsando el nearshoring automotriz en México.
Una innovación sin precedente del T-MEC es el requisito de contenido de valor laboral. Al menos el 40% del valor del vehículo (45% para pickups) debe producirse en plantas donde los trabajadores ganen al menos 16 dólares por hora. Este requisito busca evitar que la ventaja competitiva se base exclusivamente en salarios bajos y tiene implicaciones directas para las operaciones en México.
Para cumplir el LVC, los fabricantes pueden contabilizar: el costo de manufactura en plantas de alto salario, el costo de materiales producidos en plantas de alto salario, y gastos de investigación y desarrollo en Norteamérica. Las plantas mexicanas que pagan salarios competitivos pueden contribuir al cumplimiento del LVC.
El T-MEC exige que el 70% del acero y aluminio utilizado en la manufactura del vehículo sea fundido y vaciado en Norteamérica. Esto afecta directamente a las importaciones de acero y aluminio desde Asia y Europa: un fabricante que use acero chino en sus componentes podría no cumplir este requisito, perdiendo el acceso al arancel 0% del T-MEC para la exportación del vehículo o autoparte terminada.
Las reglas de origen del T-MEC afectan a toda la cadena de suministro, no solo a las armadoras. Los proveedores Tier 1 y Tier 2 deben documentar el origen de sus insumos y calcular el CVR de las autopartes que suministran. Si una autoparte no cumple las reglas de origen, el OEM no puede contabilizar su valor como contenido regional, lo que puede comprometer el cumplimiento del vehículo completo.
Esto ha generado una oportunidad enorme para proveedores mexicanos: las armadoras buscan activamente proveedores locales que les ayuden a cumplir los requisitos de contenido regional, laboral y de materiales. El nearshoring automotriz está impulsado en gran medida por estas reglas de origen.
La clasificación arancelaria es el punto de partida para determinar la regla de origen específica que aplica a cada autoparte. Cada fracción arancelaria tiene su propia regla de origen en el anexo del T-MEC: algunas requieren un cambio de clasificación arancelaria, otras un porcentaje de CVR, y muchas una combinación de ambos. Camtom facilita este proceso al clasificar con precisión y permitir al equipo de comercio exterior identificar la regla de origen aplicable.
Si exportas autopartes a EE.UU. o Canadá, asegúrate de que tu certificado de origen T-MEC esté respaldado por un cálculo de CVR actualizado y documentado. Las verificaciones de origen por parte de las aduanas de EE.UU. (CBP) son cada vez más frecuentes y detalladas.
Equipo Camtom
Equipo Editorial
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