El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde el 1 de julio de 2020, rige más del 80% del comercio exterior de México. Para los importadores mexicanos, el T-MEC representa la posibilidad de importar miles de productos desde EE.UU. y Canadá con arancel cero o reducido, siempre que se cumplan las reglas de origen del tratado. El comercio bilateral entre México y EE.UU. superó los 800 mil millones de dólares en 2025, convirtiendo a México en el principal socio comercial de Estados Unidos.
El T-MEC elimina aranceles para la gran mayoría de productos originarios de los tres países. Algunos ejemplos concretos para importadores mexicanos:
Se estima que los importadores mexicanos ahorran más de $50,000 millones de pesos anuales en aranceles gracias al T-MEC. Sin embargo, aproximadamente el 30% de las importaciones que califican no aprovechan la preferencia por falta de certificados de origen o desconocimiento del proceso.
Para que un producto califique para preferencia arancelaria bajo el T-MEC, debe cumplir con la regla de origen específica establecida en el Anexo 4-B del tratado. Las reglas varían por producto y pueden incluir uno o más de los siguientes criterios:
A diferencia de su predecesor el TLCAN, el T-MEC permite tres tipos de certificadores: el productor, el exportador o el importador. El certificado de origen no requiere un formato oficial específico, pero debe contener la información mínima establecida en el Artículo 5.2 del tratado: descripción de la mercancía, clasificación arancelaria, criterio de origen aplicado, período de vigencia (hasta 12 meses para embarques idénticos), y los datos del certificador bajo declaración jurada.
El T-MEC introdujo las reglas de origen más estrictas del mundo para el sector automotriz. Los vehículos ligeros deben alcanzar un 75% de contenido regional (vs 62.5% del TLCAN) para calificar para arancel cero. Además, se exige que el 70% del acero y aluminio utilizado se obtenga en la región T-MEC, y que un porcentaje del trabajo se realice con salarios superiores a USD 16/hora. Para los importadores de autopartes, estas reglas significan que la documentación de contenido regional es más compleja pero el beneficio arancelario sigue siendo enorme.
Las autoridades aduaneras de los tres países pueden verificar el origen de las mercancías. En México, el SAT puede solicitar al importador que demuestre que el producto efectivamente califica para la preferencia arancelaria. Si no puedes demostrar el cumplimiento de la regla de origen, la preferencia se pierde y deberás pagar la diferencia de aranceles más recargos y posibles multas. La verificación puede alcanzar operaciones de hasta 5 años de antigüedad.
“El T-MEC es una ventaja competitiva real para los importadores mexicanos, pero solo si se aprovecha activamente. Cada certificado de origen que no solicitas es dinero que estás dejando en la aduana.”
— Equipo Camtom
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