El T-MEC establece para el sector textil y de confección un conjunto de reglas de origen significativamente más estrictas que su predecesor, el TLCAN. La regla general para la mayoría de las prendas de vestir es el requisito de 'hilado en adelante' (yarn-forward), que exige que todas las etapas de producción desde el hilado del hilo, pasando por el tejido de la tela, el corte y la confección, se realicen dentro de la región del T-MEC para que el producto final califique como originario.
Esta regla tiene implicaciones profundas para la cadena de suministro textil de América del Norte. Empresas que anteriormente importaban telas de Asia para confeccionar prendas en México ya no pueden calificar esos productos como originarios del T-MEC si la tela no fue tejida con hilo producido en la región.
El concepto de hilado en adelante implica que para que una prenda de vestir sea considerada originaria del T-MEC, cada etapa del proceso productivo debe ocurrir en México, Estados Unidos o Canadá:
Las reglas de origen textil del T-MEC aplican principalmente a los capítulos 50 al 63 de la TIGIE, que cubren: seda, lana, algodón, filamentos sintéticos o artificiales, fibras discontinuas, guata y fieltro, tejidos especiales, tejidos recubiertos, tejidos de punto, prendas de vestir de punto, prendas de vestir excepto de punto, y otros artículos textiles confeccionados.
El sector textil es uno de los más auditados en materia de origen por las autoridades de los tres países del T-MEC. Las verificaciones pueden resultar en la pérdida del trato preferencial retroactiva.
Las reglas de origen textil del T-MEC han generado un efecto dual en la industria mexicana. Por un lado, han incentivado la inversión en capacidad de hilado y tejido dentro del país, fortaleciendo la cadena de valor local. Por otro, han encarecido los costos de producción para empresas que dependían de telas asiáticas baratas, lo que ha llevado a algunas a relocalizarse o a buscar excepciones.
México se ha beneficiado particularmente en el segmento de denim y mezclilla, donde tiene capacidad instalada significativa para cumplir con el requisito de hilado en adelante. El reto principal sigue siendo en tejidos técnicos y especializados donde la oferta regional es limitada.
“En textiles, la regla de origen no es solo un requisito comercial; es el motor que impulsa la reindustrialización de la cadena de valor en América del Norte.”
— Equipo Camtom
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